Crítica: El Ignorante y el Demente, Sala Muntaner

abril 6th, 2011 § 4 comentarios

El viernes pasado tuve la oportunidad de ver El Ignorante y el Demente, de Thomas Bernhard, llevada al escenario por la compañia Galanthys en la Sala Muntaner. No iba con ninguna referencia inicial, ni de la obra del autor ni de la compañía, y la verdad es que de haberlas tenido, no hubiera ido seguro.

He estado leyendo, a posteriori, que la obra es compleja, para un público “más experto”. A grosso modo, la obra se centra en las conversaciones de los tres personajes antes y después de la representación de La flauta mágica. Ella, soprano de coloratura que ha representado única y repetidamente el papel de Reina de la noche, el padre alcóholico y controlador de ella, y un médico pedante que no queda muy claro por qué los acompaña tanto antes en el camerino, como después en la cena posterior a la representación.

Ciertamente es un texto muy duro, bastante complicado de sobrellevar, sobre todo las insoportables parrafadas del médico sobre como diseccionar un cadáver. Lo que se supone que es una obra donde se muestran las obsesiones del autor, la deshumanización de sus personajes y un profundo retrato psicológico de cada uno de ellos acabó siendo la hora y media más insoportable que he podido tener en una representación.

Los actores, lejos de revelar la profundidad psicológica de los personajes y de sus relaciones, optaron por caricaturizarlos, quizás con la excepción del padre borracho, negando cualquier posibilidad de disfrutar de las actuaciones.

Es probable que yo no sea un “experto” para los que está pensada la obra, pero también es probable que sea un bodrio de cuidado.

Puntuación: 2/10, por el retrato del padre borracho y manipulador, que se salva un poco.
Te gustará si: te han lobotomizado.

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§ 4 Responses to Crítica: El Ignorante y el Demente, Sala Muntaner

  • Carlos dice:

    Yo fuí a verla el sábado, y no puedo estar más en desacuerdo. Tal vez sea porque yo si conocía al autor, su estética y lo que iba a ver. Desde luego, y por lo que conozco la obra de Bernhard, en absoluto un “retrato de profundidad psicológica” al uso, ya que los personajes del austriaco se caracterizan por su peculiar lenguaje, cercano a lo musical. Tal vez no escuchó al principio de la función lo que se dice del “teatro de marionetas”… Pero es normal, se dicen tantas cosas en la obra… ¿Por cierto, no es un poco irregular -y no muy digno de confianza- escribir criticas sin informarse bien sobre el autor? Se supone que un critico es un espectador cualificado, o eso dicen…

  • Hola Carlos, gracias por tu comentario.

    Intento plasmar mi experiencia personal, más que hacer una crítica al uso.

    Si que escuché lo de “teatro de marionetas” pero aún así los actores no me convencieron. Sigo pensando que las actuaciones fueron pueriles y exageradas, me agobiaron y me agotaron. Como digo, es probable que yo no sea un “experto” para los que se supone que está pensada la obra. No todo el mundo puede acercarse a según que tipo de teatro y disfrutarlo así como no todo el mundo puede acercarse a un tipo de literatura, música, pintura, escultura o arquitectura y disfrutarla.

    En mi caso, no lo disfruté para nada y de ahí mi texto.

    Saludos!

    • Carlos dice:

      Ya, al final todo es cuestión de gustos, pero ni yo ni los que sí disfrutamos de la obra de Bernhard nos reconocemos en el epígrafe de “Lobotomizados”.
      Respecto a la interpretación, no vímos la misma función, y sólo puedo decirle que en la función que yo ví si había emoción y matices. Y lo que son pueriles y exageradas son las reacciones de unos personajes que, como casi siempre en Bernhard viven horrorizados por la vida real.
      Supongo que el teatro no es cine, cada función tiene su vida propia, y la dificultad y amplitud del texto da para funciones muy diferentes del mismo espectáculo. Ni el Barça juega siempre como ayer…
      Todo esto me recuerda al ya lejano estreno de Heldenplatz en el TNC, en el que la mitad del público salió cabreadísimo de la sala y la otra mitad encantado.
      Si algo es Bernhard es polémico, y creo que estamos en bandos diferentes de esa polémica, lo cual no creo que sea malo. Opino que si no hubiese críticos que, como usted, abominan de su estética, nos hallaríamos ante un aburrido autor desactivado, demasiado difícil para que tenga sentido ponerlo en escena.
      Personalmente agradezco a la compañía el coraje de arriesgarse con textos como éstos, y aprecio el coraje y la disciplina de los actores, que en mi opinión si están en el código adecuado.
      Simplemente, a usted no le llegó, y a mi (y creo que a otros) sí, sólo quise dejar constancia de éso…

  • Le agradezco que deje constancia de su opinión. Tal como dice, estamos en diferentes lados del espectro de gustos.

    Saludos

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